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Cuba

¿qué cambia tras el vi Congreso del Partido Comunista ?

En abril de 2011 se realizó el vi Congreso del Partido Comunista de Cuba (pcc), después de 14 años sin celebrar ese tipo de reuniones.
El congreso estuvo marcado por las ambiciosas reformas que
Raúl Castro se propuso como meta tras reemplazar a su hermano Fidel
en 2006. No obstante, las contradicciones, las indecisiones, las inercias y las resistencias del aparato burocrático siembran dudas acerca
de la eficacia de los cambios aprobados por el Congreso para sacar al país de la profunda crisis económica que enfrenta y recuperar unas fuerzas agotadas por más de medio siglo de nadar a contracorriente.

Lo que aprobemos en este Congreso no puede sufrir la misma
suerte que los anteriores, casi todos olvidados sin haberse cumplido.

Raúl Castro, Informe central al vi Congreso del pcc [1]

La crisis económica como antesala del Congreso

En 2010 Cuba afrontaba una crisis severa y, sin llegar al extremo de los terribles años de 1993-1994 tras el colapso de la Unión Soviética y el mundo socialista, se estaba aproximando a una situación en extremo complicada [2]. El pib creció 1,4% en 2009 y 2,1% en 2010, solo un tercio del promedio regional. Pero además la cifra es dudosa : 65% del pib fue generado por servicios –salud, educación, administración, defensa, comercio– que están sobrevaluados y crecieron 7%, en tanto que la producción física solo generó un 19% y cayó 7% (debido a la descapitalización de la industria, el colapso de la producción azucarera y la contracción en la construcción) ; finalmente, 16% del pib se explica por los sectores de agua, gas y electricidad, que declinaron un 1%.

La formación bruta de capital disminuyó por segundo año consecutivo a 10% del pib, menos de la mitad del promedio regional y de los propios registros cubanos de 1989, antes de la primera crisis. La inflación creció 1,4% anual –solo un cuarto del promedio regional–, aunque la liquidez monetaria aumentó a 42% del pib (el doble que en 1989). El déficit fiscal se redujo de 5% a 4%, aunque siguió siendo superior al promedio regional de 2,4%, como resultado de fuertes recortes presupuestarios [3].

El sector externo tuvo un desempeño mezclado. Las exportaciones de bienes aumentaron (aunque todavía eran 22% inferiores al nivel de 1989), mientras que las importaciones se estancaron (lo que agravó la severa escasez interna) y el déficit comercial disminuyó (aun así, fue 74% mayor al déficit de 1989). Las exportaciones de servicios (pagos por profesionales cubanos que trabajan en el exterior –mayormente en Venezuela– y turismo) aumentaron y ayudaron así a compensar el déficit comercial. Pero los términos de intercambio se deterioraron por tercer año consecutivo debido al incremento del precio del petróleo y de los alimentos, la deuda externa ascendió a us$ 20.000 millones (el triple de 1989) y la dependencia cubana de Venezuela creció justo cuando la economía venezolana sufrió el peor desempeño regional.

En la esfera social hubo un pequeño incremento nominal en los salarios y las pensiones, pero sus valores reales (ajustados a la inflación) estaban respectivamente 73% y 50% por debajo de los niveles de 1989. La mortalidad infantil era 4,5 por 1.000, la más baja en el hemisferio después de Canadá, pero la mortalidad materna aumentó y se colocó 95% por encima de 1989. La construcción de viviendas decreció hasta la mitad de la tasa por 1.000 habitantes de 1989. El desempleo abierto se mantuvo en 1,6%, uno de los más bajos del mundo, pero después se verá que en realidad era de 11,6%. Y la población disminuyó debido al proceso acelerado de envejecimiento que agrava el costo de las pensiones y la salud.

El texto completo


Notes

[1La Habana, 16 de abril de 2011.

[2Capté esa impresión con mis preguntas en visitas a Cuba en junio de 2010 y enero de 2011. Ver C. Mesa-Lago y Pavel Vidal : « The Impact of the Global Crisis in Cuba’s Economy and Social Welfare » en Journal of Latin American Studies vol. 42 Nº 4, 2010, pp. 689-717, y Omar Everleny Pérez Villanueva : « Notas recientes sobre la economía de Cuba » en Espacio Laical vol. 6 No 3, 2010, pp. 75-81.

[3Esta sección se basa en datos de la Oficina Nacional de Estadísticas (one) : Panorama eco-
nómico y social Cuba 2010, La Habana, 2011 ; las comparaciones regionales son de Cepal : Balance preliminar de las economías de América Latina y el Caribe, Cepal, Santiago de Chile, 2010.


Les opinions exprimées et les arguments avancés dans cet article demeurent l'entière responsabilité de l'auteur-e et ne reflètent pas nécessairement ceux du CETRI.