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Latinoamérica

La construcción de un movimiento social biregional

Al igual que Estados Unidos (EUA), la Unión
Europea (UE) se lanzó, a partir de mediados
de la década de 1990, a la conquista de nuevos
mercados globales para sus inversionistas
y sus transnacionales. Este nuevo ímpetu
“conquistador” se expresó en América
Latina y el Caribe como la construcción de
un nuevo ámbito colonial post guerra fría en
el cual las dos mayores potencias de
Occidente compiten abiertamente por
extender su dominio ya no militar –salvo en
el caso de los EUA- sino fundamentalmente
económico. Así, la negociación de Acuerdos
de Asociación con países (México y Chile) y
regiones (Mercosur, América Central,
América Andina y el Caribe), negociados fundamentalmente
en lo que va del siglo XXI,
vino a complementar la onda de grandes
volúmenes de inversión europea de los años
90 [1], cuando tantas compañías – muchas de
ellas de origen estatal, como Telefónica,
Repsol, Aguas de Lión, Banco Santander y
otras- aprovecharon la ola de privatizaciones
que la cartilla neoliberal dictaba a los países
en desarrollo. Estas empresas entraron fuertemente
en el sector extractivo de recursos
naturales y de servicios públicos, dos dimensiones
claves para el desarrollo sostenible y
la concreción de la justicia social que
muchos de nuestros países entregaron a
manos extranjeras.

Doble rasero

A diferencia de Estados Unidos, la Unión
Europea propuso a América Latina y el
Caribe (ALC) “acuerdos de asociación”
(AdAs) y no simplemente Tratados de Libre
Comercio (TLCs). Es decir, acuerdos que
incluyen el libre comercio – hasta yendo más
allá de la agenda de la OMC post Cancún,
que ya no contienen de forma explícita las
compras gubernamentales, las inversiones y
otros temas claves – pero que van además
acompañados de un capítulo de diálogo político
(siendo sus principales elementos la
“cláusula democrática” y la defensa de los
derechos humanos) y otro de cooperación.
Aparentemente, plantean una actitud más
sensible a la situación asimétrica que presentan
nuestros países en relación a la UE,
pero en definitiva no representan compensación
alguna en relación a los impactos que
tiene la faz comercial de esa asociación.
Esto es lo que demuestra, al menos, el caso
de México, la primera economía latinoamericana,
tras 7 años de entrada en vigencia de
su acuerdo, y nada indica que las demás
regiones no corran su suerte [2].

Esto se da en un contexto en el cual los lazos
históricos y culturales que nuestros países
mantienen con Europa han fortalecido una
imagen pública de Europa en la región que,
en contraste con la nítida percepción de
Estados Unidos como fuerza imperial, la tornarían
mas amigable, solidaria y comprensi-
va de la realidad Latinoamericana y
Caribeña. Sin embargo, el análisis detallado
del contenido de estos acuerdos –idéntico o
a veces más profundo que los TLCs– así como
de documentos centrales de la estrategia
europea, como la ya famosa comunicación
emitida por su Comisión, “Europa Global :
compitiendo en el mundo” [3], condenada por
la Confederación Europea de Sindicatos por
sus contenidos contradictorios con la voluntad
expresa de estimular el desarrollo como
política externa de la UE : “la lógica, que
puede ser considerada ’mercantilista’, es una
flagrante contradicción con el compromiso
de la Comisión para mejorar la coherencia
entre la política comercial y los objetivos de
desarrollo, social y ambiental” [4].

Esta doble moral de quienes comandan la
Unión Europea, así como la contradicción
entre la imagen construida en contraste con
los EUA no han impedido que, desde el
comienzo de las negociaciones comerciales,
movimientos y organizaciones sociales de
ambas regiones identificaran esta situación y
se dieran a la tarea de construir, siguiendo lo
aprendido en la resistencia contra el ALCA y
los TLCs en las Américas, campañas populares
y articulaciones sociales biregionales para
detener la agenda neoliberal europea en las
Américas.

Se teje la red

El inicio de lo que podemos denominar una
nueva etapa en la relación entre organizaciones
sociales y movimientos de las dos
regiones –posterior al auge primero de la
solidaridad política durante los años 80s y
luego de la cooperación para el desarrollo
que se consolidara en los 90s – se produce en
coincidencia y como respuesta a la entrada
en vigencia de los acuerdos de Asociación
entre México y la UE (2000). También responde
a los primeros diálogos que se producen
en el marco de las consultas a la sociedad
civil impulsadas por la UE bajo presión
de las organizaciones sociales y sindicales,
así como la nueva modalidad de Cumbres
ALC-UE que se instala a partir de su primera
edición en Rio de Janeiro, 1999. Esos primeros
encuentros en espacios oficiales propiciaron
el intercambio de visiones y opiniones
sobre los acuerdos, sobre la actuación de la
UE y sus países y transnacionales en la
región, así como sobre el efecto devastador
para nuestros pueblos de las privatizaciones
de los servicios básicos, la desregulación y
apertura salvaje de nuestras economías y la
profundización de otra década perdida más
para ALC. En ese mismo intercambio, los y
las europeas también vieron la amenaza que
una nueva ola de privatizaciones en el viejo
continente tendría para sus propios pueblos,
así como los riesgos de la liberalización
extrema, por ejemplo, de la agricultura ante
la evidente destrucción de la agricultura
campesina mexicana con la implementación
del TLCAN.

El avance de más negociaciones –Mercosur,
Acuerdos de Asociación Económica con el
Caribe, y la intensión y luego concreción de
las negociaciones con la Comunidad Andina
de Naciones (CAN) y Sistema de la
Integración Centroamericana (SICA)– hicieron
que los movimientos y organizaciones
de más regiones les prestasen atención. El
inicio formal de la red biregional data de la
primera edición de Enlazando Alternativas,
en Guadalajara, México, mayo de 2004. Ese
año coincidió además con el estancamiento
de la OMC post Cancún, y la agudización de
la carrera bilateral por acuerdos de libre
comercio –en particular en esos años la
reactivación de la negociación con el
Mercosur -.

Guadalajara fue fundacional pues estableció
la agenda y el núcleo político impulsor que
se propuso construir un sujeto biregional.
En el plan de trabajo que elaboraran entonces
se proponían “Iniciar un proceso de articulación
y movilización de movimientos,
redes y organizaciones sociales de ambos
continentes en torno al eje de los acuerdos
AL/UE (en particular a sindicatos, campesi-
nos, indígenas, mujeres e iglesias)” como la
forma más adecuada para cuestionar y movilizarse
contra una relación biregional que
prioriza el ““libre comercio” por sobre el
diálogo político y la cooperación, los pueblos
de Europa y de América Latina y el
Caribe”
y para defender “una relación justa
y equitativa, sustentada en el pleno respeto
de los derechos humanos, económicos,
sociales, culturales y ambientales” [5].

Una red biregional comenzó a forjarse
entonces. Por un lado, la amplia experiencia
de activismo contra los TLCs y el ALCA
en las Américas le puso una marca fuerte de
acción sobre el eje de los acuerdos y una
práctica de articulación y movilización (la
Alianza Social Continental, la Campaña
Continental contra el ALCA). Y no tenía
contraparte semejante en Europa pues,
contra todas las expectativas que resabios
del eurocentrismo de las izquierdas poseen,
el clivaje multisectorial y “norte/sur” que
se había configurado en las Américas, no
encontraba un par en Europa. Salvando las
entonces incipiente experiencias del Foro
Social Europeo, los movimientos y organizaciones
sociales no lograron crear un espacio
unitario de izquierdas para discutir la Unión
Europea y sí varios, con diversas posiciones
sobre la UE. Y, en lo que respecta a la relación
con ALC, con diversas posiciones respecto
a los acuerdos de asociación. Sin
embargo, un sector muy activo de organizaciones,
redes y movimientos que trabajan
sobre cooperación, solidaridad política o
social y cuestiones de economía global y
comercio, así como colectivos ecologistas y
finalmente centros y fundaciones ligados a
la izquierda parlamentaria y política en
Europa se comprometieron con esta lucha y
así se pudo avanzar hacia un espacio biregional.
Esta red ha abierto un espacio político
de acción y reflexión común donde
movimientos sociales, ONGs, sindicatos,
organizaciones de derechos humanos, de
campesinos, ecologistas, de indígenas, de
migrantes y refugiados y organizaciones
políticas, así como mujeres y hombres en
general de ambos continentes se han involucrado.

Avances

En el período mayo 2004/ mayo 2006, la red
fue consolidándose y caminó hacia el establecimiento
de un trabajo conjunto que iría a
concentrarse en los acuerdos de asociación –
que por entonces habían entrado en un período
de nuevo congelamiento – y en lo que sería
un aporte innovador al universo de luchas
sociales del movimiento global opuesto a la
globalización neoliberal : un tribunal contra el
poder de las transnacionales. La idea surgió
ya en Guadalajara, a partir de la constatación
de que una de las principales presencias europeas
en la región era la de sus empresas transnacionales
operando descaradamente no sólo
con dobles standándares sociales, laborales y
ambientales, sino también de forma depredatoria,
y en algunos casos incurriendo en abusos
morales y éticos inimaginables en las
sedes de sus casa matrices.

El Tribunal, construido en el marco de la
experiencia del Tribunal Permanente de los
Pueblos
 [6], se trasformó en uno de los ejes que
identifican a éste actor biregional que ahora
conocemos por el nombre de la Cumbre
“Enlazando Alternativas”. Y se distinguió, y
aún se distingue, por ser un espacio que
apuntó a reunir las numerosas campañas
puntuales contra abusos concretos de transnacionales
europeas en ALC, mostrando el
carácter sistémico de su accionar. Se habla
de un carácter sistémico porque, entre otras
cosas, se imbrica con los acuerdos de asociación,
los mecanismos de financiamiento y las
reformas legislativas. El Tribunal propone la
articulación de dichas luchas, entendiendo
que las transnacionales operan del mismo
modo en todos los países y en los diversos
sectores de actuación. Esta contribución ha
sido central y es sin duda el fruto de la
acción común, el diálogo y la voluntad de
cambio y de búsqueda de alternativas de las
organizaciones y movimientos que impulsan
la Red EA (http://www.enlazandoalter
nativas.org) y constituyó la actividad central
de la Cumbre EA2, en Viena, mayo de 2006.

EA2 constató el crecimiento y consolidación
del “sujeto biregional”, como muchos lo llamaron,
ante el sistema de las Cumbres oficiales,
pero también como referencia obligada
en relación a otras articulaciones sociales
sectoriales (los sindicatos, los campesinos,
los ambientalistas) y espacios de articulación
muy próximos a la dinámica oficial de
las negociaciones y menos cuestionadores de
la política desarrollada por los mecanismos
de gobierno de la UE en relación a América
Latina y el Caribe. A partir de entonces, la
extensión de las negociaciones a la región
andina y América Central activó a más sectores
que, junto con las organizaciones que
comenzaron a trabajar sobre los EPAs. En
particular fue notable el fortalecimiento de
la red De Seattle a Bruselas (S2B), que readecuó
su foco y se fortaleció a partir de la
discusión con el documento “Europa
Global...” y la denuncia, compartida por
algunos críticos de la globalización neoliberal,
de que el proyecto regional de la Unión
Europea ha sido capturado por el neoliberalismo.
Según Walden Bello, “el actual
Tratado de Lisboa (que contiene más del 90%
de los artículos incluidos en la Constitución
rechazada en 2006) está siendo impuesto sin
debate ni consulta en cada uno de los 27 de
los Estados miembros de la UE. Irlanda es el
único país que realizará un referéndum. El
tratado, así como la Agenda de Lisboa y el
documento Europa Global... propone casi
explícitamente una política guiada por las
corporaciones para dentro de Europa así
como para el sur” (Bello : 2007) [7].

Por un lado, entonces, la resistencia a un
modelo neoliberal de relación entre las dos
regiones, así como de su imposición en cada
una de ellas. Por otro, la oportunidad de
diálogo entre movimientos y organizaciones
sociales en torno a la construcción autónoma
de opciones políticas a los procesos de integración
regional. De parte de América
Latina y el Caribe, la decisión de construir la
“integración de los pueblos” como horizonte
político y voluntad concreta ante la presión
hacia regionalismos abiertos, “ALCAs regionales”,
y otras formas corporatiformes de
relación entre países y pueblos hermanos
(por ejemplo, sostener la integración sudamericana
en un proyecto como el IIRSA que
privilegia la construcción de infraestructura
de comunicaciones para el transporte de la
producción del agronegocio concentrado).
El debate y la contienda política por el sentido
que los procesos reales de integración
de América Latina (Mercosur, CAN, SICA,
CARICOM) se nutre de este diálogo biregional,
así como en el viejo continente la lucha
por una “Europa social” y no corporativa
encuentra una fuente de inspiración y de
ideas para el debate en las experiencias
alternativas que gobiernos transformadores
y cuño popular impulsan en países de ALC.

Un sujeto de resistencia y de alternativas
biregional está en construcción. Hemos
expuesto aquí los motivos de su existencia,
sus orígenes y su contribución a las luchas
populares contra el neoliberalismo. Hacia
adelante cabe el desafío de sostener su acción
en el tiempo, así como de continuar el proceso
de articulación social – en particular en
Europa – que lo hizo posible y que puede
potenciar la movilización social que promueva
un cambio en favor de los pueblos.


Notes

[140% de las empresas transnacionales actuantes en
América Latina tienen origen europeo. Orsatti, Alvaro,
ponencia presentada en el “VI Foro de Centrales
Progresistas de América Latina”, Piriápolis, 12 y septiembre
2007

[2“Siete años del Tratado Unión Europea - México : Una
alerta para el sur global”, Rodolfo Aguirre Reveles y
Manuel Pérez Rocha L. (2007) Transnational Institute/Red
Mexicana de Acción frente al Libre Comercio/ICCO.
Disponible Espanol y Ingles : rmalc website
http://www.rmalc.org.mx/documentos.htm

[3Publicado por la Comisón Europea en octubre de 2006
“Global Europe : Competing in the world”
http://ec.europa.eu/trade/issues/sectoral/competitivene
ss/global_europe_en.htm

[4Resolution adopted by the ETUC Executive Committee
in their meeting held in Brussels on 07-08 December 2006

[5Pronunciamiento Social de Guadalajara, Frente a la
Cumbre Unión Europea-América Latina y el Caribe “Los
Derechos de los Pueblos Están Primero”. Guadalajara,
México, 28 de mayo de 2004

[7Para un análisis sobre la Europa Global ver también
FERNÁNDEZ DURÁN, Ramón : “La compleja construcción
de a Europa superpotencia”. 1ª Edición Virus. Madrid,
2005. 2ª Edición (actualizada) Editorial Manuel Suárez.
Buenos Aires, Noviembre 2006.


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